PERU - TRAVEL to PERU and HOTEL in PERU - TOURS in PERU - MACHU PICCHU - CUSCO

ENJOY PERU
AGENCIA DE VIAJES
TOUR OPERATOR

PAMPAS DE HUANCAVELICA

PERU

por
Enjoy Perú
Viajes y Turismo

  Andares - Enjoy Peru

Página Principal

ANDARES

PAMPAS DE HUANCAVELICA - Primera parte

Escribe: Roberto Ochoa B.
Fotos: José Alva S.


Por la ruta de Huancayo- Huancavelica
Luego de recorrer todo el pueblo de Pampas buscando inútilmente un restaurante abierto para probar algún plato típico de la zona, un resignado poblador nos alertó: "hoy es sábado, pues, hoy no atienden los restaurantes".
Y es que en Pampas, capital de la provincia del mismo nombre, ubicada al extremo norte del departamento de Huancavelica, el mejor día para los turistas es el domingo, día de feria, cuando todos los campesinos y ganaderos de la zona "bajan" a la ciudad para comercializar sus productos. Los sábados, en cambio, viajan hacia Huancayo para proveerse de alimentos que no se producen en la zona, como pescado fresco, arroz y tallarines.
Pero nosotros habíamos llegado a Huancayo en la mañana del mismo sábado y nos dirigimos al paradero de la Plaza de los Héroes para tomar los veloces colectivos (8 soles por persona) que recorren en poco más de dos horas los 61 kilómetros que separan a la capital de Junín con Pampas.
Para llegar a Pampas desde Huancayo también se pueden tomar los ómnibus de las empresas de transportes Warivilca (su paradero está ubicado en la calle Tarapacá), Continental (calle Angamos) o Molina (calle Angaraes), pero tardan casi cuatro horas en llegar.
El auto sale por el distrito de Huayucachi -la zona de los famosos danzantes chinchilcos y gamonales- y asciende por una ancha pista afirmada que no tiene ninguna señal de tránsito. En caso de viajar con auto propio lo mejor es ir preguntando a los vecinos para no perderse.
s bueno saber que en las afueras de Huancayo parten dos rutas hacia Pampas. La primera es la "carretera comercial", una pista afirmada lo suficientemente ancha como para soportar dos carriles para camiones y ómnibus. Este camino asciende por las punas de Junín y Huancavelica y permite una espectacular visión de la cordillera del Huaytapallana. Otra vía es la "carretera turística" que va directo hacia la ciudad de Huancavelica pasando por los bellos paisajes y pequeños poblados de ambos departamentos.
Elegimos la segunda. Partimos a las 6 y 30 de la mañana y veinte minutos después cruzamos por la hermosa campiña de Cullhuas -célebre por su producción de papas y luego por Chucos, Casa Cruz (frontera departamental), Ñahuimpupuio y por el santuario de Incamachay, la venerada imagen de Jesucristo que se apareció a una pastora en las laderas rocosas de un cerro cercano a la carretera. Cinco minutos después cruzamos el bello Acostambo (hay control policial). A las 7 de la mañana llegamos a una bifurcación del camino donde un cartel indica que la vía para Pampas está a la izquierda, y para Huancavelica, a la derecha. La primera cuenta con señales de kilómetros al borde del camino pero es angosta y de marcada pendiente de ascenso.
Cuatro kilómetros después observamos la campiña de Plichaya y el ascenso se vuelve más serpenteante hasta Pampa Corral (km 17), por donde pasamos a las 8 en punto de la mañana. En ambos lados de la carretera se pueden ver manadas de alpacas y corrales con vacunos y carneros.
Desde aquí el ascenso continúa hasta pasar los 4 mil msnm. A la altura del kilómetro 25 (8 y 20 de la mañana) y casi sin aliento nos percatamos que se inicia el largo descenso hasta Pampas, pasando por bellas quebradas altoandinas cubiertas de bosques de eucaliptos donde, según el chofer del colectivo, abundan los venados y las perdices.
Cuarenta minutos después y luego de una curva cerrada surge la espectacular vista del valle de Pampas. Desde lo alto vemos los pequeños bosques de eucaliptos y pinos rodeados por la bella flor de retama ubicada en las faldas de los cerros. Cada centímetro cuadrado del valle luce sembrado con cultivos de pan llevar (maíz, trigo, cebada y papa) o con enormes pampas de pasto para el ganado, una actividad que ha hecho célebre a la zona. Al fondo del valle se distinguen los techos de tejas y el campanario del poblado, cubiertos por el humo de los fogones caseros que forman una capa de neblina sobre la urbe.
Luego de un vertiginoso descenso por la pista afirmada que cruza la bella campiña de Pampas, ingresamos a la ciudad por un puente que cruza el río Opamayo y seguimos por una amplia alameda con pista asfaltada que termina en la plaza de armas local.